Álbum Panini del Mundial de Fútbol 2026: una oportunidad para comunicar
Lo que hay detrás de la fiebre por las laminitas y el significado que tiene para millones de familias.

Por Karina Vélez
El fútbol nunca ha sido mi deporte favorito. La vida me llevó por otros caminos deportivos. Aun así, siempre he pensado que, si uno observa bien, casi todo puede enseñarnos algo.
Hoy siento una fascinación especial por el álbum del mundial. No es solo por las láminas, ni por la colección, ni por la emoción de encontrar “la difícil”. Me gusta porque encuentro algo que va más allá del fútbol: veo la comunicación en acción.
Veo personas interactuando. Veo personas en las esquinas intercambiando láminas, recordando partidos, países, jugadores y momentos. Padres e hijos buscan juntos, mamás caminan con sus niños, abuelos tachan listas y los niños memorizan nombres de países que tal vez nunca han oído. Aparece algo poderoso: conversar, negociar, contar, compartir, confiar.
Este mundial será el más grande de la historia, con 48 selecciones, 104 partidos, 16 ciudades sede y tres países anfitriones: Canadá, México y Estados Unidos. Pero antes de que empiece el torneo, ya hay otra cancha activa: la de las conversaciones diarias.
El álbum también representa un pequeño ejercicio económico para quienes venden, compran o intercambian. Durante algunos meses, muchas personas encuentran ahí un ingreso extra. Además, es un ejercicio matemático, emocional y social.
Es contar las repetidas. Es para preguntar: “¿Cuál te falta?”. Es sonreír a un desconocido. Es decir, “te doy dos por una”. Es volver, aunque sea por un momento, a una forma más simple de comunidad. En un mundo lleno de pantallas, algoritmos y conversaciones digitales, pocas cosas logran algo tan básico y valioso: hacer que la gente hable cara a cara.
Eso también es comunicación. Comunicación directa, imperfecta, humana. Comunicación que cruza edades, acentos, barrios y fronteras. Comunicación que nos recuerda que antes de publicar, medir, segmentar o viralizar, aprendimos algo más esencial: acercarnos al otro.
No sé si el fútbol algún día será mi deporte favorito, pero respeto mucho todo lo que puede generar porque pocas cosas en el mundo nos unen de esta manera.
Pocas cosas nos hacen volver tan rápido a la conversación. Y pocas cosas nos recuerdan que comunicar también es esto: encontrarnos, mirarnos, intercambiar, confiar y compartir una pasión, aunque solo sea por una lámina.