Millonarios, crónica de un fracaso anunciado

Por Jorge A, Márquez

Una vez más, Millos quedó justamente eliminado del selecto grupo de los ocho de la Liga de Colombia; hinchas y periodistas culpan a los directivos José Serpa y Enrique Camacho.

No cabe duda de que para la familia “embajadora” la eliminación es un golpe muy duro, debido a que la credibilidad estaba fuerte y altiva, pues que con la llegada del técnico argentino Fabián Bustos por fin iban a terminar las pesadillas del otrora “Ballet Azul”.

Los primeros partidos del conjunto bogotano al mando del estratega argentino fueron prometedores, y lograron que la gran hinchada albiazul soñara y en grande, pero en la medida que se sumaron minutos en la Liga, los inconvenientes deportivos y el bajo nivel futbolístico de los protagonistas revivieron; y la inconformidad de los aficionados también reapareció en El Campín y al frente de las pantallas de los televisores.

Y no era para menos, pues la era de Bustos inició a todo vapor, superando con autoridad tanto de visitante como en Bogotá a un enconado Atlético Nacional, pero en la medida que se fue adentrando en un océano álgido el barco azul -como lo es la fase final del Torneo Apertura-, fue perdiendo fuerza y quedó a la deriva, hasta el punto de que naufragó igual o peor que el Titanic.

Para nadie es un secreto que el conjunto capitalino presentó los mismos errores de los últimos años: los pocos refuerzos de calidad se enfocaron en delanteros: uno de renombre internacional pero algo desgastado como lo es Falcao García y el otro muy asertivo y rendidor como lo es Rodrigo Contreras. Pero nunca se pensó en uno o dos volantes de creación de categoría y versatilidad para llevar el balón a los delanteros. ¡Gran Error!

Al parecer, los directivos “albiazules”, en cabeza de Gustavo Serpa y el presidente Enrique Camacho no aprendieron nada de los fracasos pasados, pues se cegaron en que David Macálister era el hombre indicado para asumir la responsabilidad de la creación en el mediocampo, y se les olvidó que ya es un futbolista de salida.

Si bien contrataron a Carlos Darwin Quintero como uno de los grandes refuerzos -el jugador tumaqueño no le agradaba mucho jugar en Bogotá-, su adaptación fue algo lenta y cuando estaba recuperando su nivel deportivo, una lesión lo apartó de las canchas. El resto de los nombres no fueron refuerzos, simplemente fueron contrataciones por cumplir.

Ahora, que el fracaso en los titulares se escribe con mayúsculas y resaltado, las críticas caen como gotas de agua en una tormenta y el primero en mencionarse por parte de hinchas y periodistas es el representante de Amber, Gustavo Serpa. “Serpa, otro fracaso, otro engaño a la afición. Sus proyectos deportivos son malísimos”. Y también el presidente Enrique Camacho, por su frivolidad en tomar las decisiones.

Y seguramente una vez más, para la próxima campaña volverá a pasar lo de siempre: contratarán otro delantero de nombre, sin importar su edad o rendimiento deportivo; hace “lobby” en los medios de comunicación para engrandecer el nombre de David Macálister, y tres o cuatro nombres para intentar callar a una de las aficiones más fieles y grandes que tiene el fútbol mundial, como lo es la hinchada de Millonarios.

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