Millonarios realizó una vergonzosa presentación ante O’Higgins en la Copa Sudamericana
El once “embajador” se vio muy mal en lo que fue su debut en la primera fecha del Grupo C. Cayó 2-0 en el Estadio El Teniente de Chile.

Al parecer, Millos solo está destinado a ganarle solo a Atlético Nacional, pues cada vez que lo enfrenta es como si jugara la final del mundo; prueba de ello es que lo eliminó al “verdolaga” de la Copa Sudamericana en el propio Atanasio Girardot, y dos semanas después, en el marco del Torneo Apertura lo goleó en El Campín.

Pero cuando tiene que enfrentar a otro equipo, e inclusive de menos categoría que club paisa, Millos juega a los Millos y casi siempre pierde o por lo menos deja una imagen vergonzosa, como sucedió en la primera fecha del Grupo C de la Sudamericana, luego de perder 2-0 ante O’Higgins de Chile.
Y es que en el Estadio El Teniente, Millonarios perdió con toda justicia e incluso el marcador fue muy corto para lo que atacó el club chileno, y lo poco o, lo muy mal que se defendió el “albiazul”.
Si bien la primera parte fue de absoluta pobreza en el ataque por parte del conjunto bogotano, a la hora de defender, más que triste fue vergonzosa, pues la defensa -si se puede llamar así a cuatro jugadores que se paran en el fondo-, no tuvo sentido común para contrarrestar la ofensiva del local y en la parte aérea sufrió cada vez que le levantaron el balón.
Y es que no puede ser posible que en jugador como Andrés Llinas marque por delante al delantero Arnaldo Castillo, quien solo dio el paso al costado para quitarse la marca del central bogotano y cabeceó tras cobro de tiro de esquina para el 1-0, en el minuto 12.
Tras el gol de los chilenos, Millos no tuvo reacción, fue un mar de nervios, la cantidad de pases errados no tuvo límites y para completar la hecatombe, la única oportunidad real de gol la dilapidó el argentino Rodrigo Contreras, en su “indescriptible” intento de definición solo y frente al arco.

El desconcierto continuó en la etapa complementaria, pues los orientados por Fabián Bustos corrieron más de lo que jugaron, dejando amplios espacios a placer de O’Higgins.
Pese a que Bustos hizo cambios nominales, puesto por puesto, volante de marca por volante de marca, delantero por delantero, el equipo no “despegó” y tuvo que resignarse en el epílogo del partido, cuando González aprovechó una desinteligencia -palabra muy acorde al fútbol del “embajador”-, para concretar el gol de la tranquilidad en el minuto 83.
En resumen, Millonarios sigue con los mismos problemas de hace tres o cuatro años: tiene una plantilla demasiado corta y máxime si tiene que encarar dos torneos; si bien hace dos temporadas cuenta con Falcao y en la presente con Rodrigo Contreras, dos verdaderos goleadores, de nada le sirve si no traen un volante de creación con talento, serio en su oficio y dúctil con el balón.
Así y como dicen en la calle: “el dulce se puso a mordiscos”, pues sobre los papeles, los rivales restantes en el certamen internacional son de más categoría que el O’Higgins; y en el torneo doméstico se viene el clásico capitalino ante Sante Fe, equipo que en los últimos torneos lo tiene de “hijo”.