Abran paso que viene el Inter de Bogotá

Por: Jorge A. Márquez
Al Internacional de Bogotá nadie lo explica mejor que su generosidad futbolística, respeto al orden de sus líneas, disciplina táctica, entrega y sacrificio de cada uno de sus integrantes y su filosofía de control y ataque de su juego. Además, hace muy una de las jugadas más antiguas y efectivas del fútbol como lo es “la pared”.
En los primeros seis partidos del torneo apertura, el equipo del estratega argentino Ricardo Alfredo Valiño ha demostrado el gran trabajo realizado y muestra su sello propio: juego de ritmo alto, intensidad en la presión en todas las zonas de la cancha, muy buen manejo de la esférica, ocupación racional del campo, triangulación para romper líneas del adversario, circulación rápida y frontal del balón, ataque organizado, fortaleza de su juego en las entre líneas del rival, pases sorpresivos y profundos a sus delanteros.
Es muy fácil hablar de filosofía y estrategia en el fútbol, pero otra muy diferente es saberlo expresar en la cancha. Para su fortuna, el equipo capitalino cuenta con un técnico que no solo es gran estratega, sino que es un formador innato, motivo por lo que el argentino supo seleccionar un grupo juvenil y experimentado entre 23 y 28 años, al mismo tiempo con mucho talento.
Inter de Bogotá cuenta con juveniles desequilibrantes, carácter y talento como creativo Kevin Parra (22 años), el defensa Carlos Vivas (22), y los delanteros Juan Valencia (21) y Derek Moncada (18), y habilidosos con experiencia como el venezolano Wilker Faríñez (27), el uruguayo Facundo Boné (30), los argentinos Agustín Irazoque (26) y Fabricio Sanguinetti (25), y los colombianos Yulián Gómez (28), Joan Castro (29) y Johan caballero (29).
Lo cierto es que ver jugar al Inter de Bogotá es una absoluta exquisitez, pues no es el tradicional toque-toque insulso, tedioso y lateralizado que practican muchos equipos, sino que es un toque rápido, certero y hacia delante en corto, o un toque corto y otro muy profundo y letal para delanteros como Valencia, Sanguinetti o Boné.
Ver jugar al equipo de Valiño es ver fútbol de conjunto, ver un equipo ambicioso con identidad marcada y bien asociada, un grupo de jugadores con carácter y personalidad para remontar, que sabe esperar y atacar en el momento oportuno.
Finalmente, la invitación es para acompañar a este Internacional de Bogotá en el estadio Metropolitano de Techo, un equipo que es la gran revelación de la temporada 2026, y que estoy convencido que marcará diferencia en la expresión de su fútbol, frente a conjuntos tradicionales con un balompié letargo, aburrido y colmados de vicios.