Reto sobre ruedas en Pesca, en el departamento de Boyacá
Una prueba de 37 kilómetros que congrega a niños, jóvenes y adultos alrededor de una tradición.

Por Marco Lino Rodríguez Fonseca
Ondulados, empolvados y quebrados. Así son los caminos que el próximo 11 de octubre volverán a llenarse de bicicletas, polvo y, seguramente, alguna que otra respiración profunda cuando aparezca una subida de esas que hacen preguntarse por qué uno no escogió caminar.
Allí se cumplirá la VI Edición del Reto Pesca MTB, una prueba de 37 kilómetros que congrega a niños, jóvenes y adultos alrededor de una tradición que en Pesca no necesita presentación: la bicicleta.
Porque aquí pedalear no es solamente deporte.
En las 21 veredas del municipio, la bicicleta hace parte de la vida cotidiana de numerosas familias. Es medio de transporte, compañera de colegio, herramienta de trabajo y vehículo para recorrer esos caminos rurales que conocen de memoria los habitantes de la montaña.
De esa relación con la bicicleta nació la iniciativa de Pedro Elías Bernal Barrera, gestor del Reto Pesca MTB. La primera convocatoria reunió apenas a 20 ciclistas. Lo que comenzó como un encuentro entre amigos fue creciendo con los años hasta llegar a esta sexta edición. Desde entonces, niños, jóvenes y adultos se han incorporado al reto, confirmando que en Pesca la bicicleta no tiene edad.
De este municipio salió Miguel Ángel López Moreno, “Superman López”, quien llevó el nombre de Pesca hasta las grandes carreteras del ciclismo mundial. En 2016 conquistó la clasificación general de la Vuelta a Suiza, convirtiéndose en el primer colombiano en ganar esta prestigiosa carrera del calendario WorldTour.
No está mal para un muchacho de una tierra donde la bicicleta puede ser simplemente el vehículo para llegar al colegio. Por eso, cuando se habla de Boyacá como cuna de campeones del ciclismo, Pesca tiene argumentos propios.
Pero estos caminos tienen una memoria todavía más antigua. Por este territorio transitaron los Paveses, pueblo indígena relacionado con la historia muisca de la región, y la tradición histórica de Pesca recuerda también la existencia de la cuca o seminario indígena, espacio de formación de quienes estaban destinados al conocimiento religioso y al gobierno de su comunidad.
Entre quienes han convertido el Reto Pesca MTB en una cita habitual está Uriel Hernán Pérez Parada, participante desde la segunda edición y presente consecutivamente desde entonces. Para él, la esencia del evento está más allá de la competencia:
“El evento es un encuentro más de amigos, de compartir y recorrer por los caminos de Pesca”. Y quizá ahí está el secreto.
Porque hay carreras donde todos quieren llegar primero. En Pesca también hay quienes simplemente quieren llegar… y volver a encontrarse el próximo año.
La sexta edición tendrá 37 kilómetros por caminos rurales, ascensos y descensos, en sectores que superan los 2.500 metros sobre el nivel del mar. La altura y el terreno exigirán resistencia, técnica y concentración. La organización dispondrá del acompañamiento y apoyo logístico previsto para los participantes durante la jornada.
El evento también mueve la economía local. Ciclistas y acompañantes llegan, comen, se hospedan, compran y conocen el municipio. Una bicicleta termina haciendo algo curioso: además de avanzar por la montaña, también puede mover el comercio.
Desde aquellos 20 primeros ciclistas hasta esta sexta edición, el Reto Pesca MTB ha crecido, pero conserva su esencia: amigos, bicicletas, caminos y una montaña que no distingue entre campeón y principiante.
Porque la montaña no pregunta cuántos trofeos tienes.
Y el próximo 11 de octubre, cuando las ruedas vuelvan a levantar polvo en los caminos empolvados, ondulados y quebrados de Pesca, la historia continuará.
Esta vez, sobre ruedas.