Olímpico e histórico Mundial de 1962

La historia dice que el domingo 3 de junio de 1962, en el estadio Carlos Dittborn, de la ciudad de Arica, la selección de Colombia de mayores enfrentó a su similar de la Unión Soviética (hoy, Rusia), en el marco de la segunda fecha, del Grupo 1, del Campeonato Mundial de Chile 1962, ante cerca de 8 mil espectadores.

Por Jorge A. Márquez
Más allá de que el protagonista del mundial era el afamado portero Lev Yashin, conocido como “La Araña Negra”, el equipo tricolor, dirigido por Adolfo Pedernera, tenía la seria responsabilidad de encarar el once orientado por Gavriil Kachalin, primer y vigente campeón de la Eurocopa.
Pero aquel 3 de junio, el nombre de Colombia pasó a la historia del balompié mundial, gracias a las brillantes actuaciones de los barranquilleros Efraín “El Caimán” Sánchez y Marcos “El Olímpico” Coll, quien, en su momento hablaron en exclusiva.
Colombia, que venía de caer 1-2 ante Uruguay, en la primera fecha, necesitaba de manera urgente un resultado favorable ante la Unión Soviética. A pesar de la motivación y credibilidad del equipo dirigido por Pedernera, el once tricolor ingresó al camerino con un marcador adverso de 1-3, en los primeros 45 minutos.
EFRAÍN “EL CAIMÁN” SÁNCHEZ

Nacido en Barranquilla (Atlántico), el 26 de febrero de 1926, con el nombre de Efraín Elías Sánchez Casimiro, se inició como portero en el club Millonarios (1943), pero al poco tiempo fue convocado a la Selección Atlántico, y para 1944 lució la camiseta #1 del Caldas. Luego de una lesión de rodilla fue titular con el equipo Club La Fortuna, en donde fue convocado a la Selección de Colombia que participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En 1947, fue el titular de la “Tricolor” en el suramericano de Guayaquil, donde luego de una excelente actuación, fue contratado por San Lorenzo de Almagro (Argentina).
En 1949, regresó a Colombia, para defender el arco del América de Cali, y al siguiente año atajó en el Deportivo Cali. Jugó las temporadas 1953/54 con Independiente Santa Fe y luego otros dos años con Independiente Medellín. En 1958, se fue a jugar al Atlas de Guadalajara (México).
Retorna a Independiente Medellín en 1960, donde realiza una muy buena campaña y de paso es convocado para el Mundial de Chile 1962. A su regreso al “Poderoso de la Montaña”, sufre una seria lesión que casi lo margina, pero asume como director técnico. En 1965, fue contratado por Millonarios, en donde cumplió una doble función: portero y entrenador.
El legendario arquero y extécnico de la Selección de Colombia, Efraín “El Caimán” Sánchez, quien falleció el 16 de enero de 2020, en Bogotá, habló en exclusiva el 15 de julio de 2010, todo lo referente a lo que fue ese memorable empate 4-4 ante la Unión Soviética, en la Copa Mundo de 1962.
¿Qué recuerda del partido ante la CCCP, en el Mundial 1962?
Realmente no fue el mejor inicio, pues habían pasado solo 12 minutos del juego y ya íbamos perdiendo 3-0. No había recogebolas y por tal motivo me tocaba ir por cada balón hasta el fondo del estadio, y recuerdo que cada vez que lo hacía, le pedía a Dios que el juego no se convirtiera en una vergüenza. Luego del tercer gol y cuando venía de recoger el balón, recuerdo escuchar al “Maestro” Pedernera que nos compactáramos, que no bajáramos la guardia e hiciéramos lo que más sabíamos hacer.
¿Cuál fue su reacción?
Justamente, recordé que Pedernera nos había dicho a Delio Gamboa, Francisco Zuluaga y a mí, que éramos los más representativos del equipo y que debíamos asumir el liderazgo. Entonces, al volver con el balón a la cancha, comencé a animar a cada uno de mis compañeros, a decirles que creyéramos en nosotros y de esta manera Germán “Cuca” Acero, logró el descuento antes de los 45 minutos.
¿Qué les dijo Pedernera en el entretiempo?
“El Maestro” Pedernera siempre se destacó por ser un hombre y técnico de instrucciones sencillas. Nos dijo que habíamos mejorado el juego que tuvimos ante Uruguay, y que ante la Unión Soviética estábamos jugando mejor que ellos, que no bajáramos el ánimo y que siguiéramos tocando y distribuyendo el balón, pero que había que redoblar la posición, y sobre todo, que pasara lo que pasara, no dejáramos de divertirnos.
¿Qué sucedió para la segunda parte?
Apenas comenzó la etapa complementaria, Viktor Ponedelmik hizo el 4-1. Cuando fui por la pelota, miré al banco de suplentes y “El Maestro” me indicó con la mano que me apurara, que fuera rápido porque se acababa el tiempo. Me llené de valor y cuando volví, comencé a motivar al grupo sin parar y luego se vino la remontada.
¿Recuerda cómo fue el gol olímpico de Marcos Coll?
Desde luego, como si el partido lo hubiese jugado ayer. Recuerdo que Marcos ejecutó el tiro de esquina desde el costado izquierdo. Él era el encargado de ejecutar los tiros de esquina por su habilidad de centrar. Marcos le pegó a la pelota con un “chanfle” tan excepcional, que cuando el balón tocó el piso dentro del área, tomó un efecto muy fuerte hacia adentro, logrando que el defensa Givi Chokeli se quitara y la esférica siguió rumbo a la portería de Yashin. Fue un gol histórico.
¿Cómo se logró el empate?
Con la motivación a flor de piel gracias a ese golazo, cuatro minutos más tarde Antonio Rada concretó el 4-3. Luego, exhortados por la confianza y lucidez de nuestro fútbol, nos fuimos de frente y con toda nuestra energía hacia el arco de “La Araña”, hasta que en el minuto 86, Marino Klinger logró el anhelado empate. Pudimos haber ganado, pues en el último minuto Héctor “Charol” González tuvo una oportunidad increíble de gol, al igual que Coll otra. Lamentablemente, no se convirtieron.
¿Qué significó para usted ese partido?
Indudablemente, es una de las alegrías más maravillosas que he vivido en mi vida. Lograr remontar un 1-4, ante el vigente campeón de la Eurocopa y uno de los equipos más importantes de la época, era para celebrar a todo pulmón.
¿Cómo fue el recibimiento para ustedes en Bogotá?
Cinco días después llegamos al Aeródromo de Techo de Bogotá, y desde allí, una gran multitud de más de 300 mil espectadores acompañó a la Selección hasta el Palacio de San Carlos, en donde el presidente Alfonso Lleras Camargo nos brindó una recepción muy especial.
MARCOS “El OlÍMPICO” COLL

Nacido en Barranquilla, el 23 de agosto de 1935, bajo el nombre de Marco Tulio Coll Tesillo, este volante fue más conocido como Marcos Coll, quien en 1952 debutó a los 16 años en el equipo Sporting de Barranquilla. Tres años después vistió los colores del Independiente Medellín, equipo con el que se consagró campeón. En 1956 se fue a jugar al Deportes Tolima y luego al Platense de Argentina.
En 1960 defendió los colores del Atlético Bucaramanga y luego del América de Cali. Antes de culminar su carrera en el Junior de Barranquilla, Marcos militó en el Irapuato de México (1964).
¿Qué recuerda del juego contra la Unión Soviética?
Para nadie era un secreto que la Unión Soviética eras uno de los favoritos al título, pues era el vigente campeón de Europa. El primer tiempo terminó a favor de los europeos 3-1. No hubo regaños en el entretiempo. El profesor Pedernera, quien era un sabio del fútbol y muy observador, nos dijo que no fuéramos al choque y que siguiéramos con nuestras gambetas y toque.
¿Cómo se gestó el gol olímpico?
Yo cobraba siempre los tiros de esquina desde ese costado y siempre con “chanfle”. Ese día lo cobré a media altura y con “chanfle”, con el fin de que le llegara a Antonio Rada. La pelota se fue…y cuando observé a Yashin reclamándole a Chokeli. Luego hubo una celebración muy ruidosa, extraña en esa época.
¿Usted practicaba tiros de esquina para convertir de manera olímpica?
Nunca intenté marcar un gol olímpico ni antes ni después de ese día. Siempre pensé y dije que un gol olímpico era muy difícil y que ese día fue obra de Dios.
¿Qué hizo el guayo con que ejecutó el tiro de esquina?
Esa es una de las cosas que me he arrepentido toda mi vida, el no haber guardado ese guayo derecho talla 40.
¿Qué le dejó el gol olímpico?
A nivel familiar y económico, una estabilidad muy buena. En el campo deportivo y personal, el reconocimiento en nuestro país y en el mundo de ser el único hasta el momento.